plaza mayor porticada y sus calles

Plaza Mayor

El encanto de “La famosa Plaza Mayor” estriba en la irregularidad de su construcción, que se ha originado con el paso del tiempo de una forma un poco anárquica. Es, sin duda, el lugar más representativo de la Villa. 

La plaza se creó para que familias nobles pudieran disfrutar de los actos taurinos que allí se celebraban desde 1550. Balcones y grandes terrazas eran lugares privilegiados para esta causa. Por cierto, hoy en día todavía se sigue utilizando como plaza de toros en las fiestas patronales en horno a la Virgen de Carrascal, en septiembre.  

Las casonas y palacios que ocupan la plaza fueron construidas en los siglos XVI y XVII, bonitas fachadas con sus escudos heráldicos  que representaban a las pocas familias que se lo podían permitir. En una de esas casas llegó a alojarse el rey Carlos IV, en una visita que hizo por la villa. Innumerables rodajes de películas que se han realizado en la plaza, demuestran su belleza y su gran valor medieval.

Frente a la iglesia podemos admirar la fachada más llamativa de la plaza. En el siglo XVI eran solo dos casas, que más tarde se convirtieron en cuatro viviendas. Los soportales son posteriores y, están construidos, seguramente, con los fustes y capiteles de unas columnas que procedían del castillo. Curioso es el banco que hay dentro del soportal, es de enebro y de una sola pieza de más de ocho metros. 

Iglesia de San Juan Bautista

En la misma plaza y, presidiendo esta, se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, románica del siglo XIII. Tiene un bonito ábside que no se ve desde la misma plaza, pero al que podemos acceder por un pasadizo, hacia otra pequeña placita. También románico es el estilo de la torre, de doble arquería. En su interior podemos contemplar una pila bautismal del s.XIII. También cuenta con dos capillas, una de invierno y la capilla principal para el verano. Es la única iglesia abierta al culto. Además de esta iglesia, Pedraza contaba con varias iglesias más: la parroquia de Santa María de Mediavilla (junto al castillo), Santo Domingo (en la antigua judería), y San Miguel (extramuros). Hubo otras iglesias de menor importancia, como la ermita de San Pedro (hoy vivienda familiar), además de otras ermitas.

Callejeando por la Villa

Desde que atravesamos la Puerta de la Villa, nos encontramos con tres calles. A la derecha la calle de la Calzada, que nos lleva hasta el Castillo, pasando por la iglesia de Santa María. En el centro la Calle Real, que nos conduce hasta la Plaza Mayor. Y a la izquierda, está la calle de las Cuestas, que nos lleva hacia las murallas y el Pozo de las Hontanillas, finalizando, de nuevo, en el Castillo. Veremos, a partir de ahora, grandes casonas hidalgas y palacios con grandes fachadas y escudos heráldicos, que harán de aperitivo antes de entrar en la Plaza Mayor o plaza del ganado, como la Casa de Pilatos “la casa con el balcón en la esquina”, que es un caserón del s.XVI, de la familia Ladrón de Guevara. En el trayecto también encontraremos los escudos heráldicos de los Velasco, Ladrón de Guevara o Pérex. Junto a la casa del balcón en la esquina, se abre la calle de la Cordovilla o "Casa del Cura" por estar en ella la vivienda del obispado.


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