Pueblos rojos y negros

el colorido de la sierra de ayllón

Madriguera, El Muyo... los pueblos Rojos y Negros de Segovia

¡Hola a todos!

 

Si, ya sé que todavía no podemos salir prácticamente nada, y sobre todo en ciertas comunidades como Madrid y Castilla y León, pero seguro que ya falta poco. Pero ¿qué te parece si mientras tanto nos damos un garbeo por la provincia de Segovia? Y claro, apúntatelo para cuando ya podamos salir de turismo.

 

¡Ale! coge mochila, bocadillos, de tortilla de patata no estaría mal, unos refrescos o un buen vino, no se te olvide fruta y… ¡a pasear! ¿dónde? A los pueblos Rojos y Negros.

 

La ruta está enmarcada en la sierra de Ayllón, al este de la provincia segoviana, entre Riaza y El Negredo. Las casas y calles de estos pueblos están construidas con materiales de la zona: piedras ferruginosas, arcillosas y pizarras, ofreciendo un colorido muy variado y atractivo.

 

Aquí te dejo el itinerario que vamos a realizar. Como es lógico, el medio de transporte principal será el coche, pero una vez que estemos en cada pueblo, toca patear. Imprescindible unas buenas zapatillas.

 

Tanto si vienes de Madrid, Segovia u otras ciudades, vamos empezar la ruta en Riaza. Esta villa serrana destaca por ser una de las localidades en la que mejor aire puro se respira. Muy bonita es su plaza porticada, con gradas de piedra permanentes que sirven de coso taurino. También es aconsejable pasear por sus calles o visitar la iglesia. Riaza es el punto de partida y lugar donde deberíamos repostar después del viaje.

 ¿Estamos listos para continuar? Pues partimos de Riaza con rumbo a la ermita de Hontanares, nos adentramos por un bosque de robles hasta llegar a la ermita, en medio de un claro a una altura de 1.450m. Las vistas son preciosas y el lugar maravilloso para un buen descanso, aunque no sea el caso. Pero si es recomendable en otro momento para pasar un día entero de relax. Cuenta con restaurante los fines de semana y temporada alta, servicios y, por supuesto, buenas mesas con bancos y barbacoas para comer.

 

Como comprobarás, se está verdaderamente bien en este lugar, pero no es el plan de hoy, hay seguir con nuestra ruta. Nos dirigimos por la carretera SG-V-1111 hasta el pequeñísimo pueblo de Alquité. ¿Uno, dos, tres habitantes? Por ahí andará. No es de los pueblos más atractivos, pero tiene su encanto acercarse hasta la iglesia y disfrutar de un ambiente rural y casi abandonado.

 

Justo frente a Alquité tenemos la desviación a Martín Muñoz de Ayllón, que tampoco llega a la decena de habitantes. Aquí observamos bien el color rojizo de sus casas. El pueblo está bastante restaurado, pero con muchísimo gusto, dejando las calles sin asfaltar. Hay que llegar hasta el fondo del pueblo para ver la iglesia, que se encuentra enclavada en un entorno precioso de la sierra de Ayllón. Este pueblecito tiene la particularidad de contar con una galería de arte. Otra cosa es que tengas suerte y esté abierta.

¿Visto? Pues seguimos la marcha. Ahora hacia Villacorta, uno de los “pueblos rojos” más representativos. Recorrer sus calles es un gran placer. Cuenta con uno de los dos bares de la zona, con su terracita en la plaza junto a la iglesia. Excusa perfecta para sentarnos un poco a descansar y “observar”

 

Cruzando la carretera y también en coche, podemos ir a visitar la ermita del Padre Eterno, un bello y sencillo paraje. Hasta hace poco, en la casa que está junto a la ermita, vivía un cura que cuidaba del lugar. Damos media vuelta y continuamos camino hacia dos pueblos donde predomina el “negro” Becerril y Serracín.

 

Becerril también invita al paseo, no es un pueblo cien por cien de pizarra, ya que tiene muchas mezclas, pero pasear por su calles también merece la pena. Y Serracín es el pueblo más pequeño de todos. En invierno lo mismo nos encontramos con un vecino y gracias. Serracín, como todos los pueblos de la margen derecha de la carretera, está muy integrada en la naturaleza de la sierra. Destacamos su iglesia medio en ruinas, sin techo, en la que sí aguanta su altar de piedra.

Estamos terminando la ruta ¿Cansados? Espero que no porque nos faltan dos de los pueblos más bonitos y representativos de la zona.

 

Empezamos por Madriguera, el pueblo rojo por excelencia. Una maravilla recorrer sus calles, como si fueran dibujos animados. Casas y calles muy restauradas por gentes venidas de todos los lugares, que han encontrado en esta pequeña localidad, de unos treinta habitantes, un oasis de tranquilidad. Para remate, cuenta con un buen restaurante pequeño pero de muy buen comer.

 

A cuatro kilómetros de esta preciosidad se encuentra El Muyo, el pueblo negro por excelencia. Sus tejados, paredes y calles se visten de negro, del negro de la pizarra de las canteras de la zona. El inicio de la restauración de este pueblo fue muy posterior a al de Madriguera, pero ya va teniendo esa sensación de estar dentro de otro cuento. ¡Por cierto! También tiene bar, justo a la entrada del pueblo.

 

¡Ya solo nos queda uno! El Negredo, de los rojos. Muy pequeñito y también con muchas casas reformadas. Es curioso ver a su ermita en el centro del pueblo y a la iglesia, románica preciosa, en el exterior. ¡Ah! Aquí también tenemos un restaurante.

Buenos chicos, no me quiero enrollar más. Es un buen plan para realizar en cuanto tengamos oportunidad. Apuntadlo en negrita en vuestra agenda, no os arrepentiréis.

 

¡Nos vemos pronto! 


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Comentarios: 1
  • #1

    Carlos Cardo Dominguez (viernes, 22 mayo 2020 19:25)

    Me gustaría visitar esos pueblos.

SEGOVIA UN BUEN PLAN:

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